El
principio fundamental de protección de Inmuebles
contra el rayo, es el de ofrecer medios para que el
rayo pueda entrar o dejar la tierra; sin pasar a través
de partes no conductoras del inmueble, como por ejemplo,
partes de madera, ladrillo, arcilla, piedra o concreto.
En tales partes no conductoras, el calor y fuerzas mecánicas
originadas por las descargas pueden producir daños,
mientras que en las partes metálicas, siempre
que el metal tenga suficiente sección, el calor
y las fuerzas mecánicas tienen efectos despreciables.
Así mismo, se debe procurar la protección
de inmuebles que contienen gases o líquidos inflamables.
|